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  • Valoración de 5.0 estrellas
    6/7/2014
    1 check-in

    El viernes 13, haciendo escala en Madrid, mi amigo Carlos me llevó nuevamente a descubrir locales interesantes de la capital y como siempre la experiencia fue gratísima.
    Tras cenar en un griego delicioso, Dionissos, bajamos a un sotano similar a un bunker con citas literarias pintadas en el techo abovedado. Hubo 2 cosas que me llamaron la atención, que en las mesas solo viera jarras de sangría y que en una pared hubiera un piano. Y como se dice menos es más, con una combinación sencilla de bebida y música se puede pasar una noche estupenda.
    La sandria está muy rica, ni excesivamente dulce ni muy cargada de alcohol pero sube, y el acompañamiendo de piano, tocando bandas sonoras, versiones de canciones pop y temas populares simplemente genial.
    Las jarras cayeron entre los 2, hasta 3, pero sin darnos cuenta porque el local apetecia a ello al poder conversar o, si sequería, quedarse callados adivinando los temas que el/la pianista tocase.
    Y para rematar lo encantador del local, el precio por jarra no es nada caro ya que en muchos otros sitios te cobran por una copa igual o más.
    Sin duda en mi proxíma noche madrileña volveré.

  • Valoración de 2.0 estrellas
    25/7/2014

    Típico lugar que tiene una fama enorme pero que está tremendamente sobrevalorado.  

    No tienen platos calientes para pedir (o al menos la primera vez que fuimos me dijeron que no tenían y no me ofrecieron ni alternativas de embutidos lo que sea).  

    Lo único que sirven bien es la sangría y la última vez sabía demasiado a alcohol.

    El personal es bastante borde y con cara de amargados.  

    El ambiente suele ser tranquilo y es buen lugar para charlar, pero eso si, en cuanto te terminas tu jarra está el camarero retirándola y quedándose a los alrededores en plan de "o pides otra o te vas"

    Dicen que hay música en directo pero las tres veces (y últimas para mi) que nosotros hemos estado nunca hemos coincidido con que tocasen

  • Valoración de 3.0 estrellas
    24/6/2014

    ¡No sé cómo aún no había comentado las cuevas!

    Las cuevas del Sésamo están entre entre Sol y la plaza de Sta. Ana (más cerca de esta última) y son famosas por su sangría, muy dulce y muy potente.

    El local es raro: es un sótano, tienes que bajar 2 tramos de escaleras para llegar, y en vez de encontrarte un antro infernal te las ves con camareros uniformados y un tío tocando el piano.

    La jarra de sangría, si mal no recuerdo, cuesta 12€. Es cara, y las tapas aún más, pero suele ser el sitio perfecto -sobre todo en invierno o días en los que haga malo- para ir a empezar la noche, o cuando llevas solo un par de cervezas.

    La sangría entra de lujo, pero a poco que os bebáis un par de jarras podéis salir a gatas. Para mí siempre ha sido un seguro de una noche con anécdota y fotos embarazosas.

  • Valoración de 3.0 estrellas
    16/12/2013

    Un bar que choca, yo personalmente me esperaba un bar cutre y desagradable porque lo conocia por tener fama por los estudiantes, pero al entrar y ver que te reciben camareros uniformados con mesas de mantelitos te das cuenta de que es raro a más no poder.

    La sangría no está mal, las tapas ni idea, se habían pasado un poco con los precios así que no pedimos ninguna.

    La decoración está muy bien la verdad, muy curioso sin llegar a ser en ningún momento desagradable. Un buen bar para ir con unos cuantos amigos a empezar la noche y echarse unas risas.

  • Valoración de 3.0 estrellas
    9/12/2013

    Hace tanto que no voy a este sitio... y tanto fui en otras épocas que creo que puedo hacer una reseña bastante fidedigna sin temor a que el paso del tiempo haya hecho mella en mi memoria. Por otra parte y viendo los comentarios de los otros yelpers, estoy seguro de que no ha cambiado un ápice ni el concepto ni su atmósfera.

    Para mi  este local siempre ha sido un de los paradigmas de la pre-noche madrileña en su versión decadente y algo cutre, que tiene muchos adeptos y que ha calado hondo en Madrid pero que hoy no es de mis ambientes predilectos.

    Se llega como si fuera un sitio especial, auténtico y escondido, pero las colas que te encuentras en la escalera demuestran que Las Cuevas son ya un clásico conocido por todos. Sus paredes estampadas con citas célebres de personalidades respetables intentan enmascarar que estás en un antro más, servido por camareros desangelados y amenizado por un pianista triste al que le ha tocado la ingrata tarea en la vida de ser ignorado por todos los visitantes. Las notas musicales del piano, casi imperceptibles, son aniquiladas sin piedad por el griterío generado por jarana de los clientes semiborrachos.

    Su sangría es especial: Es cara, está buena y debe tener un ingrediente secreto que hace que no seas consciente de la melopea que estás cogiendo hasta que no te levantas del taburete.

    Con esto, ya sales entonado para el resto de la noche, en la que si sigues al mismo ritmo a la mañana siguiente sólo serás un despojo irreconocible que no se acordará ni de su nombre ni de dónde acabó con sus pasos.

  • Valoración de 3.0 estrellas
    23/2/2014
    1 check-in

    Hacía años que no pisaba ese sitio... Estaba tan lleno de costumbre, aunque creo que eso tiene más que ver con el lugar donde se encuentra que con otra cosa. El camarero -solo había uno para todo el local- estaba francamente desbordado, aunque se portó muy correctamente en todo momento. Nuestra cena consistió en salmorejo (¡muy bueno!) y huevos rotos. Estaba francamente bueno, aunque, eso sí, bastante caro: 5,50 € el salmorejo y 10,50 € los huevos rotos... No tienen Mahou -¡muy mal!-, pero nos deleitamos con unas Virgen. En fin, no ha estado mal, pero si buscáis un local cómodo donde pasar un rato, no creo que este sea vuestro sitio.

  • Valoración de 3.0 estrellas
    9/4/2012

    Ay, Las Cuevas del Sésamo. Nunca he entendido en éxito de este local, más allá de la típica gracieta turística y/o universitaria. Porque seamos francos y reconozcámoslo: ni hacen la mejor sangría de Madrid, ni es el sitio más barato ni tampoco el más cómodo.

    Pero en el fondo creo que muchos madrileños seguimos teniendo un cierto apego a este local, porque la primera vez que lo visitas te sorprende muchísimo. Tiene ese toque clandestino, y ese valor añadido que es el hecho de que se encuentre escondido, a pesar de que su dirección esté impresa en todas las guías del mundo como un 'must' a visitar en Madrid y de que tenga un letrero luminoso gigantesco.

    Pero para ganar galones, sería necesario que la sangría fuese realmente fascinante. Y no, no lo es. Porque la sangría, hecha en grandes cantidades, suele llevar toneladas de azúcar y dejar unas resacas que no se las deseo ni a mi peor enemigo.

  • Valoración de 5.0 estrellas
    25/3/2011
    1 check-in

    Un tugurio especial, un poco clandestino, surrealista.

    La puerta de la entrada es demasiado estrecha. Yo, que vivo por la zona y me lo conozco, he pasado de largo mas de una vez buscando el sitio. Una vez que entras, atraviesas un corredor (preguntándote dónde está el bar), bajas unas escaleras estrechas y ya estás en la cueva. Camareros con traje y chaqueta granate, muchas mesas (como en una antigua posada) y ¡hasta un piano! En las paredes de piedra también hay escritas citas, aforismos y versos sueltos de escritores y pensadores a lo largo de la Historia.

    Perfecto para tomarse muchas cañas, o mucha sangría, en compañía de gente selecta, que guste de los placeres de la vida y la buena conversación. Uno de esos sitios diferentes que tanta falta hacen, y que tanto merecen la pena.

  • Valoración de 4.0 estrellas
    24/3/2011

    Esta adorable cuevecilla ha visto algunas de mis mejores cogorzas. Sí, sí, es una cueva, estrictamente hablando.  No hay ventanas, la ventilación es artificial y quedarás como una castaña asada si se declara un incendio. Mesitas blancas, camareros carcas y un pianista conforman el paisaje de lo que parece ser una versión cañí del Saloon americano.

    El trago estrella es la sangría. Se vende por jarras y es la más cara que he visto en mi vida. Quizá también es la mejor que haya probado. Eso sì, tened cuidado con ella, porque mete unos viajes de espanto. No sé cuánto ni qué tipo de alcohol llevará, pero deja a la cerveza y al vino en bragas.

  • Valoración de 4.0 estrellas
    29/3/2013

    Un ambiente muy romántico y genial para ir a tomar una sangría mientras escuchas tocar el piano. Está bien de precio y muy cerca de la zona de Sol. Eso sí está un poco escondido y a pesar de que es muy conocido lo puedes encontrar con un ambiente agradable. Si sabes tocar el piano, puedes pedir permiso para tocar tú.

  • Valoración de 3.0 estrellas
    24/3/2011

    ¿Por qué seguimos yendo a este local? Sus camareros no son la alegría de la huerta, precisamente, las jarras de sangría salen por un pico y casi nunca hay sitio. Pues... Porque tiene encanto, y desgraciadamente hay pocos sitios con personalidad hoy en día.

    Uno de los encantos es, precisamente, la amabilidad inexistente por el servicio, quizá también ese pianista que no parece agotarse nunca. Supongo que sus camareros odian a esa gente joven, deseosa de emborracharse y eos también tiene su gracia.

    Imprescindible visitarlo, llevar a tus amigos, a invitados de fuera... Sea por lo que sea.

    • Usuario Qyper marta…
    • Madrid
    • 1 amigo
    • 60 comentarios
    Valoración de 3.0 estrellas
    24/11/2008

    Merece la pena ir aunque sólo sea una vez. Está en unas cuevas con frases célebres y un piano que, si tienes suerte, habrá alguien tocando. Se va a beber sangría, que está a precio de oro pero buenísima.

    Eso sí, hay que ir prontito en la noche, porque se llena enseguida. Y no sé si será por estar al lado de Santa Ana, y por tanto de Huertas, que siempre hay bastantes guiris. Ah! Y cuidadito con las escaleras al subir después de tomar la sangría

  • Valoración de 3.0 estrellas
    24/3/2011

    Vivir en Madrid y no haber empezado una noche de marcha en Las cuevas del sésamo debe de ser... como estar vivo y no haber respirado nunca. Uno debería de ser un tipo muy raro si le gustara venir aquí cada fin de semana, pero de vez en cuando dejarse querer por el espíritu guiri que tenemos todos los que no nacimos en esta ciudad, merece la pena. Hay que pedir jarras de sangría. Si alguien me dice que sirven otra cosa no le creeré e incluso puede ser que incurra en algún tipo de herejía.

    • Usuario Qyper san_t…
    • Nava de la Asunción, Segovia
    • 1 amigo
    • 20 comentarios
    Valoración de 4.0 estrellas
    17/11/2008

    Cuando uno va a este local lo primero que llama la atención es la gran cola que hay que guardar antes de entrar, sobre todo en viernes y sábado.
    Sin embargo, merece la pena esperar media hora para probar la que yo creo que es la mejor sangría de todo Madrid. Los precios están muy bien (10€ la jarra), y el local es muy acojedor, a modo de cueva, con citas de poetas y filósofos impresas en la pared, y con el piano sonando de fondo en algunas ocasiones.
    Uno de los mejores sitios para ir a degustar una sangría los fines de semana antes de salir de copas con los amigos.

    • Usuario Qyper bracam…
    • Alpedrete, Madrid
    • 0 amigos
    • 64 comentarios
    Valoración de 4.0 estrellas
    17/11/2008

    Si no conoces Madrid este sitio es de los imprescindibles. Es símplemente uno de los 'bares' más famosos de Madrid. A base de jarras de bebida, tortillas y raciones para compartir, este sitio es realmente una cueva como comprobarás nada más entrar. Precios no tal elevados como cabría esperar por su popularidad

  • Valoración de 4.0 estrellas
    23/3/2011
    Primero en comentar

    Un mítico de la noche madrileña, nadie sabe qué tendrá esa sangría servida en jarras de 9 euros y con vasitos y platitos, muy cuco todo, pero que da lugar a melopeas históricas y a tener que ascender sus siempre repletas escaleras a gatas. Es importante llegar pronto para poder coger sitio, si no, hacer cola tampoco es molesto, sino más bien es un escaparate de gente que entra con dignidad y sale con cataratas. Sus camareros se adaptaron bien al cambio del cementerio al bar, no les verás sonreír ni siquiera al pianista (que no toca Bisbal por más pesada que se ponga alguna) Sin embargo son maestros en el arte de lidiar con ebrios de todas las nacionalidades,que allí son varias. Llegado un punto de la noche las mesas son una sola, los cánticos se unen y da igual de quién sea el cumpleaños, los últimos minutos son los mejores. Una gran pega: sus paredes están cuajadas de frases memorables de personalidades, pero nunca consigo recordar ni una.

  • Valoración de 3.0 estrellas
    3/4/2011

    Las cuevas de Sésamo es uno de esos sitios peculiares y bizarros que no sabes si amar u odiar. En pleno corazón de la zona de Huertas, según entras por la angosta puerta te encuentras unas escaleras por las que sube un murmullo de voces y música de piano, y cual personaje de Verne te decides a descender a las profundidades sin saber muy bien qué vas a encontrar. Lo que te encuentras es un curioso bar en un sótano bien iluminado, con muchas mesas, paredes decoradas con citas célebres y un pianista con pinta eslava tocando en una esquina. Diligentes camareros uniformados recorren las mesas llevando jarras de sangría, que es básicamente lo que se consume en este sitio. Como en un extraño cabaret, o un piano-bar del oeste, la gente se agolpa en las mesas bebiendo la sangría a litros, comiendo patatas fritas de bolsa y pasándoselo bien. La sangría no es excepcionalmente buena, ni demasiado barata tampoco, pero algún ingrediente secreto hace que se te suba a la cabeza con una velocidad pasmosa. Un sitio ideal para llevar a algún amigo de visita en Madrid, si es extranjero mejor, a que pruebe la famosa sangría española, vea un sitio peculiar y comenzar así la noche de fiesta, embriagados de vino azucarado y al son de un piano que nadie presta atención, pero todos agradecen.

    • Usuario Qyper polill…
    • Madrid
    • 1 amigo
    • 59 comentarios
    Valoración de 4.0 estrellas
    22/10/2008

    Las Cuevas de Sésamo, ese sitio al que no puedes dejar de ir, y sobre todo dejar de beber sangría, lo cual es algo por lo que teiens que esperar unas grandes colas

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